¿Por qué es tan malo el radón?

El radón es un elemento radiactivo que se forma cuando el radio, otro elemento radiactivo, se va desintegrando. Es virtualmente invisible para las personas, no se ve, no se siente, no huele. Es un elemento común que nos podemos encontrar de forma natural en el aire. Es sabido por ejemplo que las grandes masas de roca granítica despiden este gas en el ambiente hasta que se disipa en la atmósfera.

Aunque la radiación natural que despide el radón es muy débil y no puede atravesar nuestra piel. El problema viene cuando es respirado en altas concentraciones durante largos periodos de tiempo, produciendo numerosas lesiones celulares que pueden dar lugar a un cancer. Cuando el radón entra en nuestro sistema respiratorio no encuentra ninguna barrera de protección efectiva como podría ser la piel, y toda la radiación que emite es absorbida por el tejido expuesto dañando sus células. Nuestras células poseen una gran capacidad de regeneración, siendo capaces de reconstruir sus partes dañadas y seguir viviendo, sin embargo algunas veces partes de su ADN dañado se hacen imposibles de arreglar y estas células mutantes pueden llegar a crecer descontroladamente y volverse cancerosas.

Estos entornos de alta concentración de gas radón se dan en las casas que son construidas encima de emanaciones naturales de radón, que se infiltran desde la tierra pero que son atrapadas por la construcción y les impide dispersarse en el aire. Si no se han tomado las precauciones necesarias para evitar esta situación, los habitantes de esta vivienda se verán expuestos de forma continua a altas concentraciones de radón sin saberlo que afectará de forma muy negativa a su salud.

Existe un estudio (del que necesito encontrar las fuentes) que dice que en el último año más de 20.000 personas han muerto en Estados Unidos de un cáncer directamente relacionado con la exposición a largo plazo de gas radón. En Estados Unidos y otros países europeos como Noruega, existe una especial sensibilización ante este tema, y antes de iniciar cualquier proyecto de construcción, especialmente en terrenos abiertos, se hace un pequeño estudio rutinario de las posibles emanaciones de radón en la zona. También es algo habitual que los compradores de casas lleven un kit de radón (de menos de 15 euros) para dejarlo un par de días en el interior de la habitaciones y medir las concentraciones. Para las viviendas ya construidas sobre “zonas calientes” de emanaciones de radón, también existen soluciones efectivas de bajo coste para evitar las concentraciones nocivas, como son la impermeabilización específica de los suelos y sistemas de ventilación canalizados especiales en la zona inferior de las casas, que hacen que todo el gas salga al exterior por la diferencia de presión en vez de quedarse en el interior.

Aunque el radón podría ser el elemento perfecto para una película de conspiración, no se conoce/no se informa, no se siente, no se huele… Si que se padece y es fácilmente medible con equipo barato. Si sabemos que en España hay puntos negros por culpa de la llamada “estirpe granítica” en sitios como Galicia, la Sierra del Guadarrama, Extremadura, Salamanca… ¿Por qué las autoridades locales nunca se han preocupado en realizar mediciones o al menos en concienciar a sus ciudadanos?

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